¿La UNAM hizo bien en repetir el examen de ingreso tras detectar posibles irregularidades?

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Ciudad de México.


La decisión de la Universidad Nacional Autónoma de México de repetir parte del examen de ingreso abrió una discusión entre aspirantes, familias y miembros de la comunidad universitaria. La nueva evaluación se aplicará entre el 12 y el 19 de agosto en sedes ubicadas en Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana, luego de que la institución detectara posibles irregularidades en la primera convocatoria realizada completamente en línea. De los aproximadamente 158 mil jóvenes que participaron originalmente, cerca de 58 mil fueron llamados nuevamente, mientras que alrededor de 22 mil competirán por un lugar dentro de la universidad.

La revisión comenzó después de que los resultados mostraran un aumento fuera de lo habitual en las calificaciones más altas. Según la información difundida, el porcentaje de aspirantes con más de 100 respuestas correctas pasó de 3.5 a 16.3 por ciento, mientras que el número de personas con más de 110 aciertos se multiplicó considerablemente respecto de procesos anteriores. Estos datos llevaron a la universidad a considerar que las herramientas de supervisión digital no fueron suficientes para garantizar que todos los participantes presentaran la prueba bajo las mismas condiciones.

La medida ha provocado opiniones divididas. Algunos aspirantes consideran que repetir el examen es necesario para proteger la igualdad del concurso y evitar que posibles prácticas indebidas afecten a quienes se prepararon durante meses. Otros señalan que la decisión perjudica a jóvenes que obtuvieron buenos resultados de manera legítima, debido a que ahora deberán asumir nuevamente gastos de traslado, alojamiento y preparación, además de enfrentar presión emocional antes del comienzo del ciclo escolar.

La UNAM informó que una comisión de especialistas revisará las fallas del procedimiento y propondrá medidas para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir. El caso también ha reabierto la discusión sobre los límites de los exámenes digitales en procesos de alta demanda, especialmente cuando se utilizan sistemas de vigilancia remota. El reto será garantizar seguridad, transparencia y condiciones iguales, sin cerrar la puerta al uso de nuevas tecnologías en futuras convocatorias.

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