A pesar de la magnitud de la tragedia, las operaciones de emergencia han permitido localizar y evacuar a cientos de personas que sobrevivieron al paso del flujo de agua, hielo y escombros. Los equipos de rescate trabajan en comunidades donde las vías terrestres quedaron destruidas y el acceso continúa siendo complicado
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En Nepal se han utilizado helicópteros y equipos militares y policiales para trasladar sobrevivientes, atender a personas heridas y llevar suministros a las comunidades afectadas. La operación se desarrolla de manera paralela a la búsqueda de quienes todavía no han podido ser localizados.
Las condiciones del terreno representan uno de los principales desafíos. El lodo, los escombros y los daños en carreteras y puentes han reducido las posibilidades de desplazamiento por tierra, mientras las lluvias y la inestabilidad de algunas zonas obligan a los rescatistas a trabajar con precaución.
Por ahora, la prioridad continúa siendo salvar vidas y localizar a las personas desaparecidas. Después comenzará una etapa igualmente compleja para las comunidades: recuperar servicios básicos, reconstruir caminos y atender a las familias que perdieron viviendas o a sus seres queridos.